Mostrando entradas con la etiqueta Carburantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carburantes. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de noviembre de 2011

La injusta factura eléctrica


Edmundo Fayanas Escuer | Profesor y licenciado en Historia
nuevatribuna.es | Actualizado 23 Agosto 2011 - 09:29 h.
Los consumidores vamos de sorpresa en sorpresa con nuestro recibo de la luz. Con una continua escalada de precios en los dos últimos años que ronda el 30% de subida el precio del Kw. y encima le debemos a las empresas eléctricas unos 15.000 millones de euros por el llamado desfase tarifario. La factura eléctrica es clave en la competitividad del país, incidiendo en el gasto de los hogares, empresas y en la inflación.
Lo primero, que debemos saber, es que el precio que pagamos por la luz es totalmente injusto y que el único beneficiario de esta estructura tarifaria son las empresas eléctricas. La expansión de Iberdrola, Endesa y otros por todo el mundo la hemos pagado todos los españoles con nuestro recibo mensual. Su nivel de beneficios es simplemente escandaloso, sirva como ejemplo que en plena crisis económica Iberdrola rondará este año unos beneficios de más de 4.500 millones de euros ¿Es esto ético?
Nadie ha explicado nunca como se fija el precio de la electricidad, aduciendo que es muy complicado de entender. Warren Buffet explica que cuando sus economistas le intentan explicar cuestiones económicas y nos las entiende es porque le intentan engañar. Con el recibo de la luz, no lo explican porque así se permite que las multinacionales eléctricas españolas se llenen los bolsillos a costa de los de siempre.
El actual sistema tarifario de la electricidad es de 1997, cuando gobernaba el PP de Aznar. Al sistema eléctrico llega energía de distintas fuentes tecnológicas, hidráulica, nuclear,, renovables (eólica, solar, biomasa…), centrales de gas, centrales de carbón. Cada una tiene un precio distinto.
En 1997 se llega al acuerdo de que todas las energías se cobren al precio de la tecnología más cara, normalmente la renovable. Como el precio salía muy caro, el gobierno del PP, no subió el mismo durante años, pero se comprometió a que el Estado pagaría ese no aumento de la factura con lo que las eléctricas tuvieron un negocio redondo, como hemos visto el déficit tarifario ronda los 15.000 millones de euros.
El precio del mercado mayorista de la energía en España ha rondado en los últimos diez años entre los 50 y 40 euros el megavatio hora, rondando actualmente los 40 euros ¿Cuál es el negocio de las empresas eléctricas? Veamos.
La energía hidráulica supone el 20% de la energía total del país. Para este tipo de energía son necesarias las presas, que están hechas por el Estado y donde las empresas eléctricas solo ponen su estructura industrial y las turbinas, concediéndoles concesiones por muchos años a precios muy baratos, y además usan un bien público “el agua” para un beneficio privado, sin pagar nada.
El Estado español es uno de los pocos europeos que no tiene un impuesto por el uso público del agua por las eléctricas. Si España siguiera el modelo impositivo alemán con el agua, las eléctricas españolas deberían pagar unos 1.200 millones de euros anuales. El megavatio eléctrico hidráulico tiene un coste para las empresas de 9 euros y lo cobran a 40 euros, es decir, el beneficio es de 31 euros. El negocio es redondo.
La energía nuclear supone el 20 % de la energía producida en el país, su coste de producción es de 18 euros el megavatio hora, con lo cual sacan un beneficio de 22 euros. Nuevamente el negocio es redondo para las eléctricas, así se explica el porque buscan el alargamiento de la vida de las centrales nucleares ya obsoletas y que hace años que ya están amortizadas, con lo cual su beneficio aumenta exponencialmente.
La energía renovable supone también el 20% de la del país (el 18% de eólicas, el 2% de solar….). El impacto de estas energías limpias es muy importante para el empleo pues da trabajo a unas 110.000 personas y además tenemos una tecnología muy desarrollada a la cabeza del mundo, siendo grandes exportadores. La energía eólica evitó, en el año 2008, la importación de combustibles fósiles por 3.600 millones de euros y a cambio recibió subvenciones por 1.600 millones de euros.
La energía solar solo supone el 2% del total, existiendo más de 4.000 plantas solares, que han producido una gran especulación y que ha generado subvenciones exageradas. Es evidente, que este sector presenta un gran futuro, pero el desarrollo que se ha llevado a cabo, ha estado mal diseñado, sobre todo al albur de las subvenciones estatales. Estas deben de ser revisadas totalmente.
La energía de ciclo combinado (gas y fuel) son un 25%. Su precio varía en función del mercado internacional del gas. En España se ha producido una expansión irracional de este tipo de centrales. En el año 2002 se abrió la primera central de ciclo combinado y en 2011 hay una producción de 23.000 megavatios (la potencia de 22 reactores medios nucleares). Está claro que las empresas se equivocaron. La utilización media anual debería de ser de unas 5.000 horas. En el año 2009 sólo funcionaron 3.500 horas y Red Eléctrica prevé que en el año 2014 alcanzarán solo las 2.300 horas anuales y sólo 1.700 horas en el años 2016. Esto provoca que se pidan subvenciones y su interés pasa por no desarrollar más las energías renovables.
La energía térmica proveniente del carbón representa el 8% del total. Son muy contaminantes y producen fuertes daños medio ambientales. Su nivel de subvenciones es de unos 1.400 millones de euros anuales a los que hay que añadir una importante cantidad por la compra de emisión de CO2.
Hoy tenemos un parque eléctrico sobredimensionado, que duplica nuestra capacidad de consumo, por lo que llevamos varios años en que nuestra balanza eléctrica nos es muy favorable y sería mucho mayor si hubiera interconexiones con la red europea y con el norte de África.
Este extenso parque eléctrico nos puede permitir cerrar las centrales nucleares cuando se acabe su ciclo de vida y no alargarlas de forma irresponsable. Cerrar nuestras centrales térmicas de carbón muy contaminante y nada respetuoso con el medio ambiente. El dinero con el que se subvenciona esta energía debe destinarse a reindustrializar estas zonas como ya se hizo con otros sectores y en otras épocas.
Se calcula en unos 5.000 millones de euros anuales lo que pagamos de más en los recibos de la luz y que año tras año se llevan las eléctricas, suponiendo aproximadamente el 15% del precio que pagamos.
El precio de nuestra factura debe ser revisado y ser nuevamente recalculado con otros criterios más justos y donde cada energía, no se remunere como la más cara, sino a su precio real.
Esto sería posible si se fijara un precio fijo razonable a la energía hidráulica y nuclear para que sus beneficios no suban escandalosamente cuando suba mucho el petróleo. Como dice García Breva ex director general de ahorro y renovables del gobierno de Zapatero “las nucleares son las huchas de las eléctricas”.
Si el PP fue el que impuso este modelo de coste eléctrico, que beneficia como vemos a las empresas y perjudica a los consumidores, es dudoso que cuando lleguen al poder lo modifiquen. De los ministros de industria del PSOE mejor no hablar, desde el desaparecido Montilla al inepto Sebastián.
Debe llegarse a un acuerdo con la empresas eléctricas para que estas no cobren el desfase tarifario a cambio del uso público del agua por veinte años de sus centrales hidráulicas. Si no aceptan, se debería crear un impuesto por el uso público del agua por unos 1.200 millones de euros anuales.
Hay un refrán chino que dice “para salir del hoyo, lo primero que hay que hacer es dejar de cavar hacia abajo”. Los consumidores tenemos en nuestras manos el salir del hoyo y ello pasa por meditar a quién votar, si se vota por PSOE y PP ya saben que cada vez pagarán más por un sistema de facturación eléctrica inmoral e injusto o votar a otros que planteen modelos de justicia social, económica y medio ambiental sostenible.


http://www.nuevatribuna.es/opinion/edmundo-fayanas-escuer/2011-08-21/injusta-factura-electrica/2011081814582100419.html

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Gobierno aprueba el PER



Viernes, 11 de noviembre de 2011 ER Las energías renovables cubrirán el 20,8% del consumo de energía en España en el año 2020, si se acaba cumpliendo la Planificación Energética Indicativa y el Plan de Energías Renovables (PER) 2011–2020, aprobado hoy por el Consejo de Ministros. Algo que pocos daban por hecho. El sector cree que el PER será un frenazo para las renovables en esta década. La Fundación Renovables considera que "nace mal y tarde". El Gobierno aprueba el PER El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la Planificación Energética Indicativa y el Plan de Energías Renovables 2011-2020. El documento de Planificación Indicativa dibuja el horizonte energético de cara a 2020 para el conjunto del sistema mientras que el PER  tiene  el objetivo de lograr, tal y como indica la Directiva comunitaria, que en el año 2020 al menos el 20% del consumo final bruto de energía en España proceda de renovables.

La Planificación Energética Indicativa (PEI) estima un consumo de energía final en España al término del período de valores sólo ligeramente superiores a los actuales, calculados en 102.220 ktep (miles de toneladas equivalentes de petróleo). Con una estructura en la que destaca el aumento del peso de la electricidad, del gas y de las renovables de uso final, que se compensan con el fuerte descenso del consumo de productos petrolíferos. Con estas estimaciones, se prevé un fuerte aumento del peso renovable en el mix, que según el PER pasará de una contribución del 13,2% en 2010 a un 20,8% en 2020, y no se consideraría necesario un aumento de las centrales térmicas.

Planificación Energética Indicativa
Según el informe de PEI elaborado por el Ministerio de Industria con el horizonte de 2020, “la progresiva participación de las renovables en la cesta energética española, junto a la reducción de nuestras importaciones de energías fósiles (carbón, petróleo y gas), en un porcentaje que pasará del 77% actual a un 70,9% en el año 2020, son los dos factores que contribuirán a aminorar significativamente nuestra dependencia energética del exterior en los próximos años, continuando un proceso de sustitución de energías foráneas por fuentes autóctonas que ya se inició a partir del bienio 2005-2007 y que puede mejorar en algo más de 6 puntos el grado de nuestro autoabastecimiento energético, hasta alcanzar en 2020 un porcentaje del 31,5%”.

La conjunción de ambos factores, mayor participación de las renovables y menores consumos de combustibles fósiles, “favorecerá la reducción de las emisiones de CO2 en la próxima década, en particular en los procesos de generación de electricidad, que irán siendo cada vez más sostenibles y más limpios, de forma que en 2020 se emitirá un 11,8% menos por cada kilovatio/hora producido”. Las previsiones del Gobierno apuntan, además, a una mejora de la intensidad de energía final en una media del 2% anual.

Respecto al carbón para usos finales, sólo se estima la recuperación de los niveles de consumo anteriores a la crisis. Por su parte, la producción eléctrica de origen nuclear se mantendrá constante, por lo que disminuirá su participación porcentual en el mix de generación al aumentar la demanda total de electricidad. En cuanto a la electricidad, y debido a que actualmente existe un sobredimensionamiento de instalaciones de generación, no se prevén nuevas necesidades de potencia en todo el período, salvo las renovables contempladas en el PER y las centrales reversibles de bombeo.
PER Objetivos Electricidad
Tras el 20–20–20
El Consejo Europeo de marzo de 2007 aprobó el denominado Paquete de Energía y Clima, que estableció para el año 2020 unos objetivos de mejora de la eficiencia energética del 20%, de reducción de las emisiones de CO2 del 20%, ampliable al 30% en el contexto de un acuerdo global, y de introducción de las energías renovables en el consumo final del 20%, como mínimo, con una participación mínima del 10% en el sector de los transportes que daría lugar a la Directiva 2009/28/CE.  En esta Directiva se establecen objetivos obligatorios para cada uno de los Estados Miembro y la Ley 2/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible trasladó estos objetivos al marco legislativo español.

La energía eólica representará la mayor aportación renovable, seguida del grupo de biomasa, biogás y residuos, con participaciones importantes de la energía de origen hidráulico, de los biocarburantes sostenibles y de las energías solares, situando a nuestro país en una buena posición para afrontar el reto energético más allá de 2020.

Los costes asociados al desarrollo del Plan, incluyendo las primas y el coste de los diferentes sistemas de apoyo, se cifra en 24.700 millones de euros. Por su parte, los beneficios directos y cuantificables se estiman en 29.000 millones de euros, incluyendo las menores necesidades de importación de combustibles fósiles y las menores emisiones de CO2 a la atmósfera. A estos beneficios habría que sumar otra serie de partidas positivas, de indudable valor pero de más difícil cuantificación, como el desarrollo rural promovido, el reequilibrio de la balanza de pagos, la exportación de tecnología o la generación de empleo asociado.

87 propuestas de alcance
Para el adecuado desarrollo de las diferentes áreas y cumplimiento de objetivos, el Plan de Energías Renovables 2011-2020 contempla 87 propuestas de actuación, de las cuales, casi la mitad son propuestas horizontales, que afectan a las diferentes tecnologías y el resto sectoriales. Destacan dos propuestas novedosas:

– Sistema de Incentivos al Calor Renovable (ICAREN) para aplicaciones térmicas de las energías renovables.
Se trata de un sistema de apoyo directo a la producción, incompatible con la percepción de ayudas a la inversión y específico para proyectos desarrollados a través de Empresas de Servicios Energéticos (ESEs). Por tanto, debe existir un productor que realice una actividad económica consistente en transmitir la energía a un consumidor.

– Potenciación del autoconsumo de energía eléctrica generada con renovables, mediante mecanismos de balance neto:
Éste se define como aquel sistema de compensación de saldos de energía que permite a un consumidor que autoproduce parte de su consumo eléctrico, apoyarse en el sistema para “almacenar” sus excedentes. Este sistema es especialmente interesante para las instalaciones de generación eléctrica con fuentes renovables no gestionables, como eólica o solar, ya que evita la necesidad de acumulación en la propia instalación.

Investigación y desarrollo tecnológico
El aprovechamiento de las renovables tiene que hacerse desde la perspectiva de la integración técnica en las redes y los mercados energéticos existentes y teniendo en cuenta el impacto que tiene el coste de la energía en nuestra economía.  El 78% de los objetivos de consumo de energías renovables del PER se refieren a tecnologías maduras.

El PER 2011-2020 incluye también una fuerte apuesta por la I+D+i. “La recientemente creada ALINNE, Alianza para la Investigación e Innovación Energéticas, será un instrumento crucial para responder a los retos de la I+D+i energética en un marco de colaboración estratégica entre los sectores público y privado y permitirá avanzar hacia un aprovechamiento cada vez mayor de los recursos, compatible con criterios de eficiencia económica”.

El Plan analiza las prioridades de cada tecnología e identifica las áreas donde se concentrará el esfuerzo en I+D en los próximos años, que van desde los biocarburantes avanzados a los nuevos materiales, pasando por los sistemas de acumulación de energía, nuevos sistemas de perforación para geotermia, conversores de energía de las olas, o mejores máquinas eólicas marinas. Además, las alinea con el marco europeo del SET-Plan y las acompaña de propuestas de financiación que permitan hacerlas viables. “En el horizonte está el objetivo de mejorar la eficiencia técnica y económica de las tecnologías ya consolidadas al tiempo que se hace sitio a otras nuevas con un gran potencial en nuestro país, como la geotermia y la energía de las olas, que por vez primera aparecen en la planificación energética nacional”.

Jaume Margarit, director de Energías Renovables del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), declaraba recientemente a Energías Renovables que “en el campo de las realizaciones de las que me enorgullezco, debo mencionar el PER 2011-2020, a pesar de que será objeto sin duda de críticas razonables. La realización del PER ha sido un esfuerzo muy notable del IDAE y creo que tendrá un repercusión que irá más allá de lo que pueda representar un plan del Gobierno. Además creo que ha sido una experiencia muy enriquecedora por su complejidad y por la exigencia que he tenido con mis colaboradores. A nivel personal, haciendo paralelismos con el mensaje de una canción de Lluís Llach, un músico-poeta que me gusta mucho, que se llama Viatge a Itaca, es tan importante el camino que hemos recorrido en la elaboración del PER, que nos ha hecho más sabios, como el propio documento final. Creo que los estudios de potencial realizados, la prospectiva tecnológica, la reflexión sobre infraestructuras, el balance económico del sector eléctrico, la realización de la evaluación ambiental estratégica, el enfoque holístico del PER, etc., dejarán un poso importante en el IDAE y, quizás también, en el sector energético”.

“De todas maneras –continúa Margarit– en mi opinión, el porcentaje de las renovables en el mix energético tiene una importancia relativa. Lo que debemos asegurar es que las energías renovables se sitúen en igualdad de condiciones frente a otras energías y no sufran barreras injustificadas a su desarrollo. No tengo ninguna duda de que si esto es así, las renovables se van a convertir en la principal fuente energética de nuestro país en el horizonte del año 2050. Si de un análisis técnico–económico–social se desprende que lo mejor para nuestra sociedad es que el porcentaje de renovables sea del 100%, perfecto. Pero si no se alcanza esa cifra no pasa nada. De hecho, las energías fósiles nunca han cubierto el 100% de la demanda de energía en España…”.

Más información:
www.mityc.es
www.idae.es